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20/08/2017

Aprendizaje y Medio ambiente…








Algunos investigadores sugieren que un 10/15% por ciento de los resultados académicos está influenciado por las características ambientales del aula.







El medio ambiente influye en cómo pensamos y sentimos, por ende, cómo aprendemos.

En base a este principio, los investigadores se han centrado recientemente en determinar cómo los factores ambientales puedan afectar la capacidad de aprendizaje de los estudiantes. Los estudios demuestran que un entorno bien diseñado, complementa y facilita los resultados académicos.

Los estudiantes en escuelas con aulas que tienen grandes ventanales hacia paisajes naturales, prestan más atención y obtienen mejores resultados que los estudiantes en aulas con vistas urbanas o peor aún, sin ventanas. Se ha observado que colocar plantas frondosas en el aula es suficiente para lograr un impacto positivo en el bienestar y el comportamiento de los alumnos.

Los factores que componen el diseño de un aula han sido estudiados por su influencia en el aprendizaje. 
Los que más pueden interferir son la iluminación, el ruido, la temperatura y la disposición de los asientos.

La iluminación: Cuando la luz entra en nuestros ojos, involucra un sistema que afecta el tiempo de nuestro ciclo sueño-vigilia y nuestro rendimiento cognitivo. De hecho, nuestros ojos se conectan directamente a una parte de nuestro cerebro que segrega hormonas que influyen en nuestros niveles de sueño (melatonina) y de alerta (cortisol).
Un estudio mostró que los estudiantes expuestos a más luz solar durante los días de clase, mostraron un rendimiento más alto que los estudiantes en aulas menos soleadas.
La luz natural restablece el ritmo circadiano del cuerpo, aumenta el estado de alerta y concentración, mejorando los resultados académicos.

El ruido: Los efectos negativos del ruido durante el aprendizaje son muy profundos especialmente en los niños. Su sistema neuronal que permite filtrar las distracciones y centrarse en las tareas, todavía no está completamente desarrollado. Ellos son particularmente vulnerables al ruido que les dificulta el permanecer concentrados con efectos limitantes en la lectura, la escritura y las habilidades de comprensión, así como el rendimiento académico en general.

La temperatura: Si la temperatura de un aula está fuera de un cierto rango, puede ser una fuente de distracción que interfiera con el aprendizaje. La temperatura ideal debería oscilar entre 20 y 23 grados Celsius, con un 50 % de humedad.

La disposición de los asientos: Otra fuente de distracción puede ser la disposición de escritorios y sillas en un aula. En un estudio se demostró que los estudiantes sentados en filas son menos interactivos y atentos de los que están sentados en semicírculo.

Esto confirma que el binomio Enseñanza-Aprendizaje va mucho más allá de un simple curriculum.

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