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11/11/2017

¿Cómo efectivizar el Aprendizaje? ¡Danzando!



Un estudio de la Universidad Estatal de Carolina del Norte demuestra que la participación en programas de danza ayuda a los estudiantes a desarrollar habilidades tales como la creatividad, la perseverancia y la disciplina, útiles no solo para mejorar sus estudios, sino sus mismas vidas.


Los participantes del estudio afirmaron que la danza les ayudó a desarrollar un sentido de comunidad, una manera saludable de expresarse y la posibilidad de contactar grupos diversos de personas. También reportaron que la danza despertaba más su creatividad a la hora de abordar la resolución de problemas en el aula. Además, el rigor y disciplina en la danza reflejaba perfectamente el rigor académico que enfrentaban en los estudios.

Según los investigadores, el siguiente paso será observar a más grupos y en otras artes como la música, con el objetivo de que los alumnos puedan desarrollar habilidades para incorporarlas en sus campos de interés de manera que mejoren sus resultados y su bienestar general.

Los sistemas de educación deberían apoyar la idea de complementar las artes con las asignaciones científicas. No se trata de entrenar bailarines o músicos profesionales, sino de capacitar a estudiantes sobre cómo ser más creativos y cómo trabajar mejor en grupo.

A esto hay que agregarle un elemento muy importante del Aprendizaje: todos los estudiantes que participaron en este estudio, estaban muy felices y sabemos que un cerebro feliz, un cerebro que se divierte, aprende mejor.

08/11/2017

La hora de Matemáticas: ¡¡¡Nooo!!!










No todos los estudiantes tienen la misma aptitud para las matemáticas. Para algunos, es algo natural pero para la mayoría (me incluyo), las matemáticas son a menudo un tema aburrido y temido. 












En mis talleres de Neuroeducación, siempre surge una inquietud sobre cómo combinar diversión con materias que de divertido no tienen nada. Por ejemplo, las Matemáticas.

Nosotros, apasionados educadores, debemos utilizar toda nuestra creatividad para obtener algunas técnicas diferentes e innovadoras que puedan ayudar al cerebro de nuestros alumnos a salir del “Modo Drama” - (“no puedo” – “no lo logro” – “es muy difícil para mí” – “soy bruto para esto”, etc.)

Recordemos que a nuestro cerebro le gusta contextualizar la información que recibe. Entonces…contextualicemos:

1. Apliquemos las matemáticas a los intereses de nuestros alumnos.
Si les gusta el fútbol, ​​podemos enseñarles a usar técnicas de cómo registrar las estadísticas de un partido o de un equipo, cómo calcular los promedios de los goles. Las posibilidades son infinitas. Si les gusta la moda, podemos a través de imágenes o videos de desfiles hacer una infinidad de cálculos (metros de tela utilizados, cantidad de modelos, turnos, accesorios, etc.)

2. Organicemos juegos
Organizar juegos siempre es una estrategia muy eficaz a la hora de enseñar (al cerebro le gusta aprender jugando – no importa la edad). Organicemos una búsqueda del tesoro utilizando las matemáticas. Podemos formar equipos en nuestra clase y hacer pistas con problemas matemáticos. Los equipos tendrán que resolver dichos problemas para lograr alcanzar el deseado tesoro. Es una competencia saludable que solidifica el trabajo grupal. (Inteligencia Emocional).

3. Involucremos a los padres
Pidamos a los padres que asignen a sus hijos tareas diarias y sencillas que involucren las matemáticas. Por ejemplo, calcular los gastos mensuales del hogar, el porcentaje de descuentos en tiendas, el consumo de gasolina, etc. Todas estas actividades ayudan a mantener el elemento matemático activo en el cerebro de los estudiantes de una manera divertida.

4. Utilicemos material en línea.
Internet es una parte inseparable de la vida de todos los estudiantes. Hay mucha información gratuita e innovadora para explicar conceptos que nuestros alumnos encuentran difíciles.

5. Compartamos historias sobre matemáticos famosos.
Descartes, Ptolomeo, Pitágoras, Newton, Arquímedes, Pascal, Russell, grandes pensadores que pueden despertar el interés de nuestros estudiantes en las matemáticas. Podemos pedirles a nuestros alumnos que investiguen por su cuenta tales historias y luego las compartan con sus compañeros en clase.

6. Estructuremos pruebas con errores.
Podemos pedir a los estudiantes que formen grupos y que cada grupo cree una prueba de matemática con algún cálculo errado. Los grupos pueden intercambiar la información y así competir para ver cuál de ellos termina primero la prueba. Incluso, hagamos que formulen preguntas incorrectas para que luego discutan entre ellos qué está equivocado en las preguntas. El desarrollo de preguntas ayuda a nuestros estudiantes a obtener una comprensión más profunda del tema.

Como educadores, podemos cambiar un tema aburrido y transformarlo en un desafío emocionante para nuestros estudiantes. Un poco de paciencia, pasión y creatividad es todo lo que necesitamos para que el recorrido del aprendizaje sea siempre interesante y apasionante para ellos y para nosotros.

Les aseguro que vale la pena.

31/08/2017

La deliciosa libertad de equivocarse…











Me gustan mis errores, no quiero renunciar a la libertad deliciosa de equivocarme” ~ Charles Chaplin


En los últimos años, científicos cognitivos han hecho investigaciones que buscan explicar cómo el error permite que una persona aprenda más. Algunos de los hallazgos tienen mucho sentido y son sin duda muy relevantes a la hora de enseñar.

Aunque la respuesta no sea la definitiva, envuelve el hecho de que el error llama la atención.
 
Algunas teorías sugieren que existen dos tipos de mentalidad: la fija y la creciente. Las personas con mentalidad fija tienden a ver los errores como señal de no ser buenos para algo, en cambio, las personas con mentalidad creciente, ven los errores como una señala de necesitar trabajar más fuerte.
Las personas con mentalidad creciente, tienen una señal (PE-positividad del error) más fuerte después de haber cometido un error. La teoría surge de pruebas realizadas tanto en adultos como niños donde los participantes con mentalidad de crecimiento mejoraron sus resultados y fueron más precisos a raíz de un error.

El error en el aula
Muchos investigadores han observado que pedir a los estudiantes que expliquen cómo alguien obtuvo una respuesta equivocada y también cómo alguien obtuvo la respuesta correcta es una fórmula enormemente eficaz más que simplemente pedir que expliquen el procedimiento correcto.

Es indispensable que los educadores aprendamos y enseñemos a valorizar la importancia del error.

20/08/2017

Aprendizaje y Medio ambiente…








Algunos investigadores sugieren que un 10/15% por ciento de los resultados académicos está influenciado por las características ambientales del aula.







El medio ambiente influye en cómo pensamos y sentimos, por ende, cómo aprendemos.

En base a este principio, los investigadores se han centrado recientemente en determinar cómo los factores ambientales puedan afectar la capacidad de aprendizaje de los estudiantes. Los estudios demuestran que un entorno bien diseñado, complementa y facilita los resultados académicos.

Los estudiantes en escuelas con aulas que tienen grandes ventanales hacia paisajes naturales, prestan más atención y obtienen mejores resultados que los estudiantes en aulas con vistas urbanas o peor aún, sin ventanas. Se ha observado que colocar plantas frondosas en el aula es suficiente para lograr un impacto positivo en el bienestar y el comportamiento de los alumnos.

Los factores que componen el diseño de un aula han sido estudiados por su influencia en el aprendizaje. 
Los que más pueden interferir son la iluminación, el ruido, la temperatura y la disposición de los asientos.

La iluminación: Cuando la luz entra en nuestros ojos, involucra un sistema que afecta el tiempo de nuestro ciclo sueño-vigilia y nuestro rendimiento cognitivo. De hecho, nuestros ojos se conectan directamente a una parte de nuestro cerebro que segrega hormonas que influyen en nuestros niveles de sueño (melatonina) y de alerta (cortisol).
Un estudio mostró que los estudiantes expuestos a más luz solar durante los días de clase, mostraron un rendimiento más alto que los estudiantes en aulas menos soleadas.
La luz natural restablece el ritmo circadiano del cuerpo, aumenta el estado de alerta y concentración, mejorando los resultados académicos.

El ruido: Los efectos negativos del ruido durante el aprendizaje son muy profundos especialmente en los niños. Su sistema neuronal que permite filtrar las distracciones y centrarse en las tareas, todavía no está completamente desarrollado. Ellos son particularmente vulnerables al ruido que les dificulta el permanecer concentrados con efectos limitantes en la lectura, la escritura y las habilidades de comprensión, así como el rendimiento académico en general.

La temperatura: Si la temperatura de un aula está fuera de un cierto rango, puede ser una fuente de distracción que interfiera con el aprendizaje. La temperatura ideal debería oscilar entre 20 y 23 grados Celsius, con un 50 % de humedad.

La disposición de los asientos: Otra fuente de distracción puede ser la disposición de escritorios y sillas en un aula. En un estudio se demostró que los estudiantes sentados en filas son menos interactivos y atentos de los que están sentados en semicírculo.

Esto confirma que el binomio Enseñanza-Aprendizaje va mucho más allá de un simple curriculum.

24/04/2017

Escuela: Padres participativos, aprendizajes efectivos…


En la medida en que los niños pasan de la primaria a la secundaria, la presencia de los padres en las escuelas disminuye cada vez más. 













En la secundaria, los padres visitan a los profesores de sus hijos solamente si hay algún serio problema de conducta o de calificaciones. A veces ni siquiera se molestan en trasladarse hasta la escuela, comunican con los profesores por email…

…“Los padres hoy en día están <demasiado ocupados> para <perder> tiempo en una conversación con los profesores de sus hijos…”

La mayor parte de los padres piensan que todo lo que tenga que ver con educación es responsabilidad de la escuela y de los profesores. Si el alumno obtiene bajas calificaciones o tiene problemas de conducta, es culpa de los profesores.

Así es como las escuelas se convirtieron en <depósitos> en donde los padres dejan a sus hijos por unas horas, mientras se dedican a sus labores (o placeres) cotidianos.

Un mecanismo para lograr reunirse con los padres (sin que ellos lo sientan como una obligación) podría ser organizar, mensualmente, un encuentro en el aula fuera de las horas de clases, con bebidas (no alcohólicas, por favor) y algo para “picar”. Eso le dará un tono de informalidad al encuentro.

Recordemos que al cerebro le gusta divertirse (incluso el de los padres).

De esa manera, a través de placenteras e informales conversaciones, nosotros educadores podemos tener una panorámica más clara y precisa de la situación familiar de cada alumno para así poder consolidar aún más nuestra relación con ellos.

“Para comprender la mente de un alumno, debemos conocer las mentes de sus padres.”

Si logramos establecer una relación empática, de confianza, de estima mutua con los padres, tendremos unos invalorables aliados en nuestro trabajo como educadores.

“Los padres son parte fundamental en el proceso de aprendizaje de los niños.”

30/03/2017

La lectura en los niños: “Trucos” para incentivarla…








Como docentes debemos enfrentarnos constantemente a la pereza del cerebro de nuestros estudiantes (y la del nuestro también…) e incentivar el interés por la lectura por placer, por diversión, por entretenimiento.












Diferentes estudios demuestran que la lectura por placer es un buen catalizador para obtener logros académicos. Sin embargo, cada vez que evocamos la lectura de un libro, obtenemos de nuestros estudiantes casi siempre la misma reacción: Gemidos de desesperación que demuestran el gran desinterés que hay por la lectura y como la misma se suma a la lista de tareas tediosas, en una clase tediosa, con un profesor tedioso, en una escuela tediosa.

Como docentes debemos enfrentarnos constantemente a la pereza del cerebro de nuestros estudiantes (y la del nuestro también…) e incentivar el interés por la lectura por placer, por diversión, por entretenimiento.

En mi taller de Neuroeducación hablo sobre la formación en las aulas de “Clubes de Lectura” para incentivar esta maravillosa actividad tan benéfica para el cerebro pero, y en el hogar, ¿qué sucede?

Recordemos que para una efectiva formación y educación, necesitamos tres integrantes:

Padres - Alumno – Educador

Los buenos padres, atentos a este tema, pueden optar por unos sutiles “truquitos” para incentivar, indirectamente, la lectura en sus niños sin que ellos la sientan como una imposición. (Recordemos que al Cerebro no le gustan las órdenes).

¿Cómo podemos “engañar” a estas pequeñas y maravillosas personas que son los niños?

1 | Hagamos que nuestros hijos nos vean leyendo. Recordemos que, los niños copian e imitan todos los comportamientos de sus padres. Son como mimos. Dejemos que nos vean leyendo a menudo. Hablemos con ellos sobre el libro que estamos leyendo. Digámosles los motivos por los cuales leemos. Si ellos ven a sus padres leyendo diariamente, creerán que leer todos los días es parte de la rutina.

2 | No los presionemos. Tenemos que lograr que lleguen a amar la lectura y no a detestarla. Tenemos que movernos con mucho tacto para evitar resistencias o frustraciones. Seamos pacientes.

3 | Leamos con ellos cada día. Cada noche antes de dormir, en cada momento libre en el fin de semana. Libros que ellos hayan elegido. Nuestra constancia y entusiasmo dará sus frutos, no tengamos dudas.

4 | Vayamos con ellos a bibliotecas o librerías. Son lugares mágicos que disparan emociones positivas en el cerebro de los niños. Estar rodeados de tantos libros, despertará en ellos curiosidad por ese mundo. Dejemos que toquen los libros, que sientan sus texturas, que observen sus imágenes, sus colores. Permitamos que ellos elijan el libro para comprar. Funciona, créanme.

5 | Consigamos libros simples e interesantes para ellos. Tengamos presente que nuestro primer objetivo es lograr que amen la lectura. Más adelante, si lo logramos, vendrán lecturas más profundas y sofisticadas.

6 | A la cama libros, solo libros. ¡Nada de iPod, Tabletas, Smartphones, PlayStations, etc.! Tratemos que nuestros hijos finalicen el día con un libro. Verlos en la cama, hojeando un libro será nuestro mayor premio. Se los aseguro.

7 | Hagamos tiempo para la lectura. Quitemos tiempo al televisor para dárselo al libro.

Si lo logramos, nunca más oiremos la fatídica frase: “¡Mamá, estoy aburrido!”.
  

28/03/2017

El Silencio Absoluto: Un eficiente colaborador para nuestro Cerebro…








Nuestro Cerebro es bombardeado cada día con tanto ruido que cada vez le es más complicado encontrar un momento de silencio y al hacerlo, experimenta una sensación de abismo e incomodidad.














A través del oído, nuestro Cerebro absorbe estímulos auditivos alarmantes: Motores, bullicio, músicas estridentes, sirenas, timbres, alarmas, tráfico. Esto incide negativamente en nuestro estado emocional y en los procesos de regeneramiento neuronal (v. Neurogénesis) de nuestro Cerebro que necesita del silencio para llevarlos a cabo.

Dos horas al día de Silencio Absoluto pueden producir un crecimiento del número de células dentro del Hipocampo, la región de nuestro Cerebro que regula las Emociones, la Memoria y el Aprendizaje.

Sabemos que el Cerebro nunca descansa, incluso cuando estamos completamente quietos o dormidos. Nuestro maravilloso órgano sigue funcionando, pero de una manera diferente, desarrollando procesos que complementan los que él realiza cuando estamos despiertos y activos.

El silencio es para nuestro Cerebro una especie de “depurador” a través del cual evalúa la información y las experiencias a las que hemos estado expuestos a lo largo del día; luego organiza e integra la información relevante y desecha la que no es importante. Este proceso es completamente inconsciente, pero produce efectos conscientes. 

Estar en completo silencio es interpretado por nuestro Cerebro igual que el dormir o descansar. La ausencia absoluta de estímulos auditivos tiene casi el mismo efecto que el descanso.

El silencio nos ayuda a depurar las emociones y nos vuelve más inteligentes, creativos y seguros. 

Una investigación que se realizó en Estados Unidos, constató que las personas que viven cerca de los aeropuertos mantienen un elevado nivel de estrés, tienen una presión arterial más alta y presentan altos índices de cortisol, la hormona del estrés.

Por el contrario, las buenas noticias nos llegan de Italia. La Università di Pavia, corroboró que tan solo dos minutos de Silencio Absoluto son más enriquecedores que escuchar música relajante. Después de este breve momento de silencio, la presión sanguínea disminuye y nos sentimos más despiertos y tranquilos.

El silencio produce grandes beneficios tanto intelectuales como emocionales.

Lograr mantenernos en Silencio Absoluto por pequeños lapsos cada día, puede ser un factor determinante para mejorar nuestra salud emocional y nuestra calidad de vida.

Así que... a callarse un rato…

15/03/2017

Juego y Aprendizaje…



Jugar no solo es importante por su carácter lúdico y de diversión, sino también por su función educativa y de aprendizaje.




El juego es una actividad necesaria para que el cerebro de los niños se desarrolle de una forma integral. Les permite representar, explorar, construir, descubrir y conectarse con el mundo que los rodea. 
A medida que el cerebro se va desarrollando y va adquiriendo otras habilidades, la forma de juego también irá variando, mas no desapareciendo.
El juego en el Aprendizaje debe utilizarse en todas las edades.
El cerebro necesita repetir las cosas para poder aprenderlas y una buena forma es por medio del juego. En el caso de los niños, ellos juegan no sólo para repetir situaciones que les gustan, sino también, para elaborar las que les producen dolor. Los niños representan a través del juego situaciones vividas por ellos mismos o por sus familias.
El juego es una forma de expresión de lo vivido sin lenguaje oral, que ayuda a elaborar conceptos y a resolver posibles conflictos.

Los niños, a través del juego, pueden desarrollar diferentes capacidades:

Afectivas: Es una forma de contacto entre los niños que contribuye al desarrollo de empatía, de estrechar relaciones y fortalecer los vínculos.
Emocionales: Los niños pueden expresar y satisfacer sus deseos. Es una buena forma para poder expresar sus emociones y descargar energía.
Sociales: Favorece el aprendizaje y el cumplimiento de normas para poder jugar.
Creativas: Hay infinitas formas de juego y combinaciones posibles. Es muy positivo que los niños dejen volar su imaginación a través de él.
Físicas: Los niños ejercitan su coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina y contribuye a un buen desarrollo físico.
Sensoriales: Desarrollan la capacidad de diferenciar formas, tamaños, olores, sonidos, texturas, etc.

Nosotros, como Educadores debemos:

Jugar con nuestros estudiantes con el objetivo de compartir con ellos un momento divertido en donde se consolidarán aún más los lazos afectivos.
Recordar que el jugar no siempre tiene que ser algo didáctico.
Participar activamente en el juego que los alumnos estén realizando.
Dedicar un tiempo todos los días a jugar libremente y sorpresivamente.
Utilizar diferentes materiales para jugar y llevarlos a comprender que los objetos pueden tener una función diferente a la esperada. Eso les ayudará a desarrollar la imaginación y la creatividad.

22/02/2017

Incentivar la escritura: El Club de Escritores...







No todos los niños disfrutan de la escritura. 
El acercamiento a esa nueva manera de expresarse debe ser paulatino y paciente.













La "buena escritura" no sólo se refiere a la escritura a mano, sino también a la capacidad de expresarse correctamente por escrito. Son importantes: la ortografía, la gramática y la estructura lógica. Estos son elementos que se aprenden con estudio y práctica.

Existe una estrecha relación entre la capacidad gráfica y la capacidad de concentración y de producción. La escritura requiere tiempo, especialmente si se escribe en letra cursiva. La dificultad gráfica es el primer obstáculo que los niños tienen que superar y padres y educadores tenemos la responsabilidad de acompañarlos en este recorrido.

Escribir en cursiva crea más dificultades para los niños. Además de ser más lenta que las letras mayúsculas, demanda un resultado final que no sólo debe ser correcto ortográficamente sino también estéticamente. 

Una bella escritura es desafiante y requiere de mucha paciencia. Escribir ayuda a desarrollar la paciencia y la perseverancia en los niños (e incluso en muchos adultos ...)

Fundemos un Club de Escritores
(A nuestros niños les encanta el formar parte de un grupo)

Establezcamos un ritmo: la paciencia llega como un hábito si todos los días establecemos un horario para el ejercicio de escritura.
Registremos las mejoras: mostremos a los niños sus avances para que se den cuenta de lo que significa mejorar. Mantengamos un cuaderno en donde ellos escriban unas frases cada dos semanas y así puedan visualizar las diferencias y los avances que van logrando.
Exploremos todas las oportunidades posibles para escribir: en la arena, en la tierra del jardín, sobre un vidrio empañado, así tendrán la sensación de que ya no es una tarea.
Creemos, junto a ellos, superficies de diferentes materiales para escribir: bandejas con harina, arena, sal, azúcar.
Juguemos a dejar mensajes secretos escritos en pequeños posts.
Escribamos, junto a ellos, un libro con materiales reciclados.
Escribamos juntos una lista de compras del mercado.
Juguemos al restaurante, y escribamos el menú.
Escribamos listas: de regalos para pedir en Navidad; de los libros que queremos leer; de nuestros personajes favoritos; de los invitados a nuestro cumpleaños, etc.
Escribamos una carta a un familiar querido (que se prestará al juego y responderá).
Inventemos postales para escribir y enviar a nuestros amigos.
Juguemos a adivinanzas escribiendo las preguntas en papelitos.

20/02/2017

La importancia de la Creatividad en los niños y de cómo podemos anularla…




La creatividad necesita asumir riesgos. 

Nosotros los Educadores jugamos un papel clave en el desarrollo de la creatividad de nuestros estudiantes. 








Podemos incentivarla pero también podemos anularla…

¿Cómo?

1. Seamos metódicos

Las planificaciones están bien, nos ayudan a organizarnos y cumplir objetivos pero de nada valen si no toman en cuenta las motivaciones e intereses de nuestros alumnos. Tenemos que incluir las preocupaciones e ideas de nuestros estudiantes en el recorrido del aprendizaje.

2. Pidamos a todos lo mismo

Tendemos a pedir a nuestros alumnos que repliquen modelos que nosotros los educadores ya les damos, es decir, que hagan todos lo mismo y de la misma forma. Con esta práctica, estamos obviando la creatividad individual para resolver situaciones y les estamos negando la posibilidad de conocerse mejor a sí mismos.

3. Eliminemos las materias expresivas

Muchas asignaturas han desaparecido prácticamente de nuestros planes de estudio para dar preferencia a otras. Nuestros alumnos no tienen casi contacto con algunas áreas como la danza, el cine, el teatro o la poesía. Esto resulta una traba para que nuestros pequeños puedan explorar y experimentar sus propios talentos.

4. Evitemos premiar la iniciativa y la actitud emprendedora

No todo tiene por qué hacerse de la misma manera y cada uno debe encontrar sus propias formas de resolver las cosas. Las respuestas, en un ambiente creativo, pueden ser disparatadas, variadas, fuera de lo común. Siempre serán respuestas y deberán ser premiadas y tomadas en cuenta.

5. Evitemos hablar de emociones

Confiar en uno mismo y tener una buena autoestima es la base de la creatividad. Los niños necesitan de las palabras de ánimo y del afecto de sus referentes para ir ganando seguridad dentro de los entornos que no conocen y así superar sus miedos hacia las materias o contenidos nuevos. Es imprescindible que Educadores y Padres estemos atentos a cómo se sienten los niños y les ofrezcamos espacio para expresarse.

6. Demos demasiada importancia a los errores

Cuando nuestros alumnos se equivocan, nuestra respuesta automática es la de corregir y decirles en qué han fallado. Démosles tiempo para que ellos puedan detectar los errores y autocorregirlos, solo así aprenderán. Avanzar en el recorrido de estudio es importante pero también lo es el recordarles lo mucho que han aprendido, lo que saben hacer bien y el esfuerzo que ponen a diario para lograrlo.

7. No tengamos tiempo para sus proyectos personales

A pesar de que el tiempo es injusto, debemos incorporar un momento para que los alumnos desarrollen sus propios proyectos. Es decir, dedicar un tiempo semanal para que investiguen, guiados por nosotros, sobre las cosas por las cuales sienten curiosidad.

La curiosidad y el error son las bases de la creatividad y del aprendizaje.

06/02/2017

La Empatía en los Educadores…


La Empatía está a la base del nuevo concepto de Educación, mucho antes del Curriculum.

Por encima de cualquier herramienta educativa, está la relación del docente con el alumnado. 

Nuestro cerebro asimila solo lo que nos emociona de alguien que nos emociona.

Para el alumno el encuentro cotidiano con su educador debe ser motivo de alegría, de emoción, de curiosidad, de ganas de comunicar. Solo así ese pequeño y maravilloso cerebro estará en su mejor condición para asimilar y memorizar cualquier información que nosotros le transmitamos.

1. Preguntemos antes de afirmar

Este es el primero paso que debemos aplicar para que la comunicación en el aula cambie. Generalmente solemos imponer nuestra postura y obviamos que existen otras realidades. Fomentemos el diálogo y mostremos interés por nuestros alumnos para que se sientan cómodos para expresarse y así compartir sus problemas y preocupaciones. No importa la edad de nuestros alumnos, nunca subestimemos sus capacidades de análisis y respuesta. Hagan la prueba: Se sorprenderán!

2. Comencemos nuestras conversaciones interesándonos por nuestros alumnos

Estaremos dando un primer paso para que ellos se abran y nos expliquen cómo se sienten. Evitemos hablar sobre nosotros y centrémonos en escuchar, tendremos mucho que aprender seguramente.

3. Conozcamos a nuestros alumnos

Descubramos cosas que desconocemos de nuestros alumnos: Qué hacen al salir de la escuela, qué les gustaría aprender en clase, qué opinan sobre un tema concreto, etcétera. Todo lo que sepamos nos resultará de gran ayuda para nuestras clases, y podremos emplearlo para motivarlos y centrarlos.

4. No tengamos prejuicios ni coloquemos etiquetas

Busquemos la oportunidad de ver y observar a nuestros alumnos sin los filtros que nosotros mismos y la sociedad nos han impuesto con el paso del tiempo.

5. Pensemos y actuemos siempre en positivo

Prestemos atención solo a las cosas que nuestros alumnos hacen bien, obviando lo que hacen mal. Hagámosles saber lo mucho que valoramos el esfuerzo que dedican en aprender y cuánto han aprendido desde el inicio del curso. No nos permitamos ningún pensamiento negativo.

02/02/2017

Educar deja huella…


Nosotros los educadores debemos estar conscientes de un elemento fundamental que tiene que ver con nuestros estudiantes: Dejamos huella. Esa huella puede ser positiva, constructiva o por el contrario negativa, destructiva. 

Seguramente todos nosotros recordamos aquellos maestros y profesores que de alguna manera lograron despertar en nosotros emociones. En lo personal, prefiero ser recordado positivamente así que siempre doy prioridad a la calidad de la relación con mis estudiantes antes que la del curriculum.

No olvidemos que nuestro cerebro aprende solamente algo que le emociona, de alguien que le emociona.

Dejaremos huella si…

…despertamos curiosidad. El estudiante curioso aprende mejor, con más interés y más implicación. Animemos a nuestros alumnos a preguntarse siempre las causas y los efectos, a indagar acerca de las afirmaciones que aparecen en los libros de texto o a buscar más información sobre los detalles que les llamen la atención. Organicemos debates y compartamos en clase.

…les enseñamos a aprender. Ofrezcamos a nuestros alumnos herramientas y estrategias para que ellos mismos construyan su propio aprendizaje. Aprender activamente resulta mucho más eficaz que hacerlo de forma pasiva y además crea hábitos, pautas y recursos que se podrán utilizar en cualquier materia y en cualquier ámbito para actuar de manera autónoma.

…los acostumbramos a pensar. Fomentemos el pensamiento crítico animándolos a utilizar la lógica y la argumentación, a analizar lo que ocurre a su alrededor para cuestionarlo y a decidir por ellos mismos. Son destrezas que utilizarán a lo largo de la vida y cuyo aprendizaje nos agradecerán para siempre.

…les mostramos el lado práctico del conocimiento. Siempre que sea posible, contextualicemos la información que estamos transmitiendo a nuestros alumnos. Nuestro cerebro asimila mejor los conceptos concretos más que los abstractos. Experimentos, excursiones, salidas, anécdotas, enigmas, problemas sobre temas que les afectan directamente y a los que tendrán que enfrentarse en sus vidas.

…los sorprendemos. Seamos creativos y busquemos nuevas ideas para que nuestras clases resulten diferentes y motivadoras. Así mantendremos el interés de nuestros alumnos y comprobaremos qué técnicas funcionan mejor a la hora de enseñar. Recordemos que cuando uno enseña, dos aprenden.

….si fomentamos el amor por la lectura. Un libro, un personaje o una historia que los apasione harán que nunca olviden a su profesor. Leamos con ellos fragmentos de cuentos que les gusten, formemos una biblioteca en el aula, animémosles a traer a clase sus libros favoritos.

…les transmitimos valores. Los estudiantes pasan muchas horas de sus vidas en las escuelas entre números, conceptos, trabajos, exámenes y notas. Tenemos que crear espacios para la conciencia social, la tolerancia, el respeto, la reflexión y el resto de valores que harán de ellos ciudadanos comprometidos y responsables.

…los escuchamos. El aprendizaje es un proceso comunicacional a dos vías: Nuestros alumnos aprenden de nosotros, pero nosotros también aprendemos de ellos. Practiquemos la empatía, tratemos de entenderlos; seguramente nos sorprenderán. Recordemos que no hay dos alumnos iguales por ende, debemos fomentar la integración en clase y prestar atención a los que se sienten más solos o aislados.

…mantenemos una actitud positiva. El humor y la diversión son herramientas indispensables en el aprendizaje. Debemos transmitir el entusiasmo y la alegría de aprender y lo mucho que se puede disfrutar compartiendo conocimientos y experiencias.


…somos justos. Los pequeños enfrentamientos con nuestros alumnos son inevitables, pero será nuestra capacidad para gestionarlos lo que marque la diferencia. Mantengamos la calma, dejemos claros los motivos de nuestra resolución y actuemos con justicia. 

30/01/2017

Desaprender y Reaprender para Aprender...






Somos lo que comemos (cuerpo) y lo que aprendemos (mente). 















Una buena educación es la herramienta necesaria para que podamos desarrollarnos de forma autónoma a la largo de nuestra vida. En cambio, una mala educación nos impide que alcancemos nuestra máxima plenitud y por ende satisfacción y felicidad.

La responsabilidad de padres y educadores es saber si con nuestras acciones educativas estamos dejando huellas o cicatrices. Porque aunque partamos de la premisa de que ningún padre o educador pretende dejar cicatrices de forma consciente, desafortunadamente eso sucede muy a menudo.

1.    Estudiar, como se entiende tradicionalmente, implica que todo el esfuerzo requerido sea mental y el cuerpo deba permanecer inmóvil. Se premia la quietud y se castiga el movimiento. El aprendizaje puede y debe ser compartido, colaborativo y kinestésico y puede requerir de diferentes acciones simultáneas para que resulte significativo para el alumno.

2.    Aprender en la escuela es necesariamente aburrido y necesita obligatoriamente de un punto de sacrificio por parte del alumno, que debe disciplinarse para sobrellevar el aburrimiento. La diversión, la sorpresa, el entretenimiento (Fun Factor) no son enemigos del aprendizaje, al contrario, son elementos indispensables para alcanzarlo, pues predisponen y motivan al alumno.

3.    Todos debemos aprender lo mismo y de la misma forma porque lo dice el currículum. Se tiene miedo a lo diferente, a buscar soluciones personales y creativas, se castiga lo que se escapa de la norma, de lo estipulado. En la educación tradicional el alumno es juzgado a partir de una cifra que juzga como bueno si esa cifra es “suficiente” y como malo si esa cifra es “insuficiente”. Educar a cada alumno para que desarrolle su talento individual es lo mejor para el individuo y para la sociedad.

4.    Los alumnos tienen la mente en blanco y nosotros debemos llenarla de datos. Si las cosas no se saben, los alumnos no saben nada. La memoria es importante y debe trabajarse en la escuela pero como una capacidad más, no como la única capacidad para alcanzar el aprendizaje.

5.    Los niños sueñan con dragones y pelotas, las niñas con princesas y muñecas. Reforzar estereotipos sexistas limita el desarrollo y el potencial de los alumnos ya que impide que desarrollen su máximo potencial como personas. Dejemos que cada cual desarrolle sus potencialidades en función de sus intereses y no en función de los nuestros.


Tenemos que cambiar nuestra manera de educar, desmontando lo que sabemos. Tenemos que desaprender para reaprender a construir nuevas prácticas docentes.
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