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16/07/2018

Las escuelas en estas latitudes y las escuelas en otras latitudes…



En estas latitudes, cuando un maestro falta, significa alegría, descanso y desorden; en otras latitudes los estudiantes saben que eso no es una opción. Si el profesor no puede asistir, no es necesario un suplente ya que los alumnos siguen trabajando en sus tareas asignadas.

En estas latitudes, los estudiantes tienen dos o hasta tres meses de vacaciones en verano y un par de semanas en invierno. En otras latitudes, las vacaciones son muy cortas y el descanso casi no existe ya que los estudiantes tienen una gran cantidad de tareas y, por otro lado, muchas escuelas siguen abiertas para que asistan a estudiar temas que no se ven en las clases normales.

En otras latitudes en los colegios no hay conserjes o personas dedicadas al aseo ya que es trabajo de los alumnos mantener todo el colegio limpio (sala de clases, patios, comedor, baños).

En estas latitudes a veces el copiar no solo no es penalizado sino que es visto como un acto de “viveza”. En otras latitudes, el copiar u hacer trampa en los exámenes conlleva a castigos muy fuertes y al final a la expulsión. 

En otras latitudes, la actividad física en las escuelas es muy importante siendo la natación la más importante; la mayoría de los colegios posee una piscina o accede a una pública en donde los niños toman clases. 

Si bien la ley ya no obliga a tener 6 días de clases a la semana, en otras latitudes la mayor parte de los colegios continúa con esta práctica.

Latitud: N35°41'22.2" – Japón.

12/07/2018

Emotional Intelligence has its own vocabulary…


When it comes to being in touch with our feelings, many times it is chaos. In fact, many people associate feelings with emotions. Feelings and emotions are two different things.


We have a limited capacity to understand and interact with emotion on a deeper level. We see this in the fact that different cultures have different words for emotions than feelings, and how some cultures, particularly Western culture, does not have many of the same emotional expressions as other cultures. If we want to develop a better understanding of how emotions work and how we can become more emotionally intelligent, we need to look at our brain.

According to neuroscientists, we have three ways to become more emotionally intelligent:

1) Accept emotions are multi-faceted.
The first step in becoming more emotionally intelligent is to acknowledge that emotional intelligence is a real thing. To accept it and acknowledge it can help us lead a more meaningful life. We need to start paying attention to the emotions we have and determining why we are having those emotions. We are not talking about feelings. Feelings are the reactions we create about the emotions we have. We must dig deep to determine the source of our emotions and pay attention to the way they make us feel. Emotions are responsible of happiness, sadness, or fear. They come first than feelings.

2) Expand vocabulary.
To become more emotionally intelligent, we need to increase our vocabulary.
When someone asks how we are feeling, instead of “fine,” or “good”, let us try using other words to describe our emotions. Perhaps we are feeling elated, overjoyed or grief-stricken. There are countless words to describe our emotions.

3) Create our own vocabulary.
Neuroscientists say that coming up with new words to use in our emotional intelligence vocabulary can actually help us tune into our emotions on a deeper level. It can help us develop a more robust vocabulary to explain our emotions and understand them in a more meaningful way.

È un Uccello! È un aereo! No! È un Superager!








Tutti temiamo l’invecchiamento e con esso la paura di perdere la propria acutezza mentale. Infatti si tende a credere che le prestazioni mentali peggiorino con l’età. Esso è vero ma non inevitabile.







La Neuroscienza ha coniato un nome: “Superagers”. Sono persone tra i sessanta e gli ottant’anni il cui cervello è simile a quello di un venticinquenne.
Secondo alcuni neuro scienziati, ci sono alcuni indizi di come le persone potrebbero aumentare le proprie possibilità di diventare “Superagers”. Il segreto: impegnarsi a fondo in qualcosa di specifico.
I giochi per la mente come il Sudoku o le parole crociate, non sono sufficienti per restare attivi. Bisogna trovare qualcosa di davvero complicato su cui lavorare, qualcosa che metta sul serio alla prova il cervello, fino ad arrivare a provare anche fastidio, stanchezza.
Le recenti ricerche dimostrano che i cervelli dei Superagers sono diversi da quelli dei normali anziani: il sistema limbico, la corteccia cingolata e il lobo dell’insula anteriore che in normali anziani si assottigliano, nei Superagers rimangono spesse, proprio come nei giovani.
La chiave sembra stia nello svolgere attività vigorose fisiche (nuotare) e mentali (parlare una nuova lingua o suonare uno strumento). L’importante è farlo con tenacia, passione e costanza. 
Potrebbe essere difficile ed estenuante ma sicuramente ne vale la pena.



11/07/2018

El conocimiento "per se" no es cultura…



La cultura va mucho más allá del acumular conocimientos, es una perspectiva enriquecedora que nos ofrece herramientas para comprender mejor el mundo.

Hay muchas personas que creen que ser cultos significa poseer conocimientos. En esos casos, esas personas “cultas” exteriorizan arrogancia, desdén y desprecio por todos aquellos que no se encuentren al mismo “nivel”.


Existen muchos tipos de cultura: Existe una cultura intelectual y artística que nos permite apreciar (hasta emocionarnos) cualquier evento u obra; existe una cultura física que implica cuidar nuestro cuerpo; una cultura emocional que nos permite mantener un equilibrio personal y una actitud constructiva ante la vida; una cultura profesional, que no solo implica ser realmente buenos en nuestro trabajo sino además disfrutarlo; una cultura del ocio, que incluye todas esas cosas que podemos hacer en nuestro tiempo libre para crecer como personas y conocer mejor el mundo que nos rodea.

Cultivarnos en diferentes frentes nos permitirá vivir de manera más equilibrada y enriquecedora, pero también nos convertirá en personas más independientes, libres y menos manipulables. Ser verdaderamente cultos es ser verdaderamente libres.

¿Cómo se comportan las personas cultas?

1. Son respetuosas. Son siempre amables, gentiles, educados y dispuestos a ceder ante los otros. Las personas cultas son aquellas que respetan a los demás como individuos sin distinción de ningún tipo; son personas tolerantes y nunca transfieren sus culpas a los demás sino que asumen sus responsabilidades. Aceptan y respetan otras formas de pensar y actuar diferentes.

2. Son sinceras. No mienten incluso en pequeñas cosas. Consideran la mentira como un insulto a quien los escucha. No aparentan: se comportan en la calle como en sus casas y no presumen ante las personas más humildes. Callan más frecuentemente de lo que hablan. Sabemos (no todos…) que se aprende más escuchando que hablando: las personas verdaderamente cultas lo saben y no sienten la necesidad de hacer gala de su conocimiento continuamente. Reconocen lo que no saben y no mienten al respecto para tratar de proyectar una imagen de sabiondos.

3. No son vanidosas. No se preocupan por ser reconocidas. Nunca alardean con su dinero o su status social y siempre mantienen un perfil bajo. Al contrario de las personas vacías que necesitan hacer mucho ruido y necesitan llamar la atención constantemente. Las personas cultas son humildes.

4. Son talentosas. Se sienten orgullosos de ello mas no lo demuestran. Las personas cultas están siempre muy atentas a su crecimiento personal, aunque ello implique realizar ciertos sacrificios y dedicar mucho esfuerzo. Saben que el talento sin perseverancia no da frutos.

5. No se victimizan. No esperan conmover a otros esperando conmiseración. Las personas cultas poseen dignidad; difícilmente se lamentan o se quejan. No intentan manipular a los demás haciendo hincapié en sus desgracias, no se quedan atascadas en los problemas sino que buscan soluciones porque son lo suficientemente inteligentes como para captar las circunstancias a su favor.

6. Poseen intuición estética. Buscan la frescura, la elegancia, la humanidad en todo y en todos. Les molesta la mentira y la vulgaridad constante pero al encontrarlas, no las juzgan, las evitan. No luchan batallas perdidas de antemano porque son capaces de comprender la esencia humana y no piden a los otros más de lo que pueden dar. Los cultos también son pragmáticos y objetivos, buscan la autenticidad, en sí mismos y en los otros.

7. Son sensibles y empáticas. Se conmueven no solo ante las injusticias y el dolor que encuentran a su paso sino ante todo lo que sucede en el mundo.

“Así es como son las personas cultas. Para ser culto y no quedar atrás, no es suficiente con haber leído "Los papeles póstumos del club Pickwick" o haber memorizado el monólogo de "Fausto". Lo que necesitas es trabajar constantemente, día y noche, leer constantemente, estudiar, mucha voluntad y perseverancia. Cada hora es preciosa. Descansa y deshazte de tu vanidad”. Antón Chéjov (carta a su hermano).

10/07/2018

Esterilidad Emocional vs. Fertilidad Emocional…



Todas las personas deben afrontar, en mayor o menor escala, problemas, frustraciones, dolores, desesperanzas; la lista es infinita. La diferencia está en cómo afrontarlas.

Muchos de nosotros creemos que con ponernos una “armadura”, bloqueamos las emociones y así alejamos el sufrimiento. La mala noticia es que las emociones se pueden ignorar y no exteriorizar pero ellas siguen dentro de nosotros y de manera silente actúan sobre nuestro equilibrio psicofísico de manera positiva o negativa, dejando huellas indelebles en el mediano y largo plazo.


La gratitud y la generosidad son bidireccionales: no gana solamente quien recibe sino también quien da. Muchas veces, por miedo a no ser recompensados debidamente, nos encerramos, nos volvemos recelosos y levantamos barreras volviéndonos fríos y distantes: eso es la esterilidad emocional.

Un estudio de las universidades de Illinois y Zúrich analizó a un grupo de 982 personas y descubrió que aquellas que practicaban la gratitud y la generosidad, disfrutaban de un mayor grado de bienestar físico y emocional.

Gracias a la gratitud, nuestro cerebro logra mantener alejadas emociones tóxicas como la envidia, la frustración y la culpa, por lo que es muy eficaz para aliviar la depresión. De hecho, otra investigación realizada en la Universidad Nacional de Taiwán reveló que la gratitud incrementa nuestra autoestima reduciendo así nuestra tendencia a compararnos con los demás.

“No hay que sopesar el valor del regalo sino la voluntad que lo motivó.”

Con estas palabras, Séneca llama la atención sobre las expectativas que albergamos cuando ayudamos a alguien o concedemos un favor. Nos alerta de que la auténtica generosidad no es un acto transaccional y que muchas veces, los supuestos beneficios o perjuicios dependen exclusivamente de nuestras expectativas. Si esperamos que la persona nos devuelva el favor y no lo hace, nos sentiremos perjudicados. Si hacemos un favor y nos sentimos agradecidos por ello, obtendremos un beneficio.

“El hombre sabio disfruta más dando de lo que el receptor disfruta recibiendo.”

La generosidad verdadera no es un dar para recibir algo a cambio sino un acto desinteresado.

La gratitud se mide con la recompensa intrínseca al acto generoso, más que por el beneficio que podríamos obtener si nos devolverían el favor.

No hay persona que, al beneficiar a su prójimo, no se haya beneficiado a sí misma. Una buena conducta (así como una mala) siempre regresa en círculo para beneficiar (o afectar) al hacedor.

La recompensa por una buena acción es haberla hecho.  

Un estudio realizado en la Universidad de Alabama reveló que la gratitud y la generosidad no solo nos ayudan a reducir el nivel de estrés sino que incluso desempeñan un papel importante para superar los traumas.

Sentirnos agradecidos incluso en los peores momentos y seguir dando lo mejor de nosotros, es un boomerang de positividad del que podemos beneficiarnos para desarrollar la resiliencia y una sensación de bienestar y paz interior.

La decisión, como siempre, queda en nuestras manos.

“Para descubrir a una persona agradecida, es necesario conocer a muchos desagradecidos.”
Gracias a Séneca (filósofo, político, orador y escritor romano)

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